Precio en tu moneda, sin comisión
Un abono mensual fijo en la moneda de tu país, sin porcentaje sobre lo que vendés, sin contrato de permanencia y con la implementación inicial incluida.
Las plataformas más conocidas están muy bien hechas — para vender al consumidor final. Un precio público, comprá una unidad, pagá ahora con tarjeta. Si sos fabricante, importador o distribuidora, tu negocio no funciona así. Esta es la diferencia, punto por punto y sin vueltas.
Casi todas nacieron para lo mismo: que una persona entre, elija un producto y lo pague con su tarjeta. Y lo hacen muy bien. Pero tu cliente no es una persona comprando una unidad: es un comercio que pide trescientas, con la lista de precios que negociaste con él y a sesenta días. Son dos negocios distintos, y la diferencia se nota en cada detalle.
Agrupamos las plataformas por cómo están construidas, porque de eso depende la respuesta: las SaaS pensadas para el consumidor, las de código abierto que se arman a medida, y una hecha desde el día uno para vender por mayor.
Las plataformas están agrupadas por cómo están construidas, y la comparación mira su producto estándar, no lo que se puede lograr sumando extensiones: todas se pueden extender con apps, plugins o desarrollo a medida. La pregunta no es si se puede, es cuánto trabajo, cuánto costo extra y cuánto mantenimiento te deja encima. Ninguna de estas empresas participó de esta comparativa y sus funciones y precios cambian seguido: antes de decidir, mirá lo que publica cada una y pediles que te muestren tu caso. Lo único que afirmamos como propio es nuestro lado.
Casi todas cobran un abono mensual más un porcentaje de cada venta — normalmente 1% o 2% si no usás su medio de pago. Con poco volumen casi no se nota: el abono es bajo y el porcentaje también. Pero en mayorista un solo pedido puede valer lo que cien minoristas, y ahí ese porcentaje deja de ser un detalle: termina siendo tu costo más caro, justo cuando el negocio empieza a funcionar.
Cuanto mejor te va, más pagás. Y el abono suele estar en dólares, así que además se mueve con el tipo de cambio.
Precio fijo por mes, en la moneda de tu país y sin comisión por venta. Facturás el cuádruple y pagás lo mismo.
Los porcentajes de 1% y 2% son los que varias plataformas publican en su propia documentación para las ventas que no pasan por su medio de pago. Cada una tiene los suyos y conviene mirarlos con tus números antes de decidir. Lo único que afirmamos como nuestro es nuestro lado: precio por mes, sin comisión por venta.
Un abono mensual fijo en la moneda de tu país, sin porcentaje sobre lo que vendés, sin contrato de permanencia y con la implementación inicial incluida.
El hosting, el SSL, los backups y las actualizaciones ya vienen adentro. No hay nada que instalar, que versionar ni que se rompa cuando una pieza se actualiza sola.
Un equipo que entiende cómo funciona un mayorista de la región, que atiende en tu huso horario y con el que hablás como con un proveedor, no con un ticket que responde alguien a doce horas de distancia.
Contabilium, Dragonfish, Dux, Bling, Ninox y varios más ya tienen su conector. Tu sistema de gestión sigue siendo el mismo; la tienda se acopla a él, no al revés.
La factura electrónica de tu país sale del mismo pedido, con el comprobante que corresponde a cada cliente según su condición fiscal.
Traemos tu catálogo, tus clientes y tus listas de precios desde donde estés hoy, y armamos la tienda con vos antes de que empiece a correr el abono. Si ya vendés online, no perdés lo que construiste.
Contanos cómo vendés hoy —cuántas listas de precios manejás, cómo cobrás, qué sistema usás— y te mostramos exactamente cómo quedaría tu operación. Media hora, sin compromiso y sin vendedor insistente.